[Intro] Pusieron tu nombre en una tarjeta, junto a mi mesa, mirando al salón. Manteles blancos, copas y orquesta, una silla esperando una explicación. [Verse 1] Llegaron ministros, actores, amigos, fotógrafos bajo una lámpara azul. Brindaron por discos, giras y premios, por todo lo grande que hice sin tú. Cada vez que la puerta se abría mi pecho olvidaba cómo respirar. Pero entraban abrigos desconocidos y el mesero volvía a acomodar. [Chorus] La silla vacía sabía la verdad: no basta reservarte cuando nunca supe estar. La silla vacía no quiso celebrar; tu ausencia fue la única que se atrevió a hablar. [Verse 2] Bailaron parejas bajo las arañas, la orquesta tocó nuestro viejo vals. Alguien me dijo: “Qué noche perfecta”, y yo sonreí para no contestar. Pedí que dejaran tu copa servida, aunque sabía que no llegarías. El vino tembló cuando dieron mi nombre, como tembló tu voz aquel último día. [Pre-Chorus] Te guardé un lugar cuando ya era demasiado tarde. Qué fácil ofrecer una silla después de abandonar el baile. [Chorus] La silla vacía sabía la verdad: no basta reservarte cuando nunca supe estar. La silla vacía no quiso celebrar; tu ausencia fue la única que se atrevió a hablar. [Instrumental Break] [Bridge] Tal vez estabas cenando tranquila, sin escuchar mi discurso ensayado. Tal vez dejaste de contar mis regresos mucho antes de verme consagrado. Y comprendí, mirando tu tarjeta, que no eras parte de mi decoración. No eras el premio que faltaba en la mesa, eras una vida fuera de mi control. [Final Chorus] La silla vacía me obligó a recordar: no basta decir “te esperaba” si te enseñé a no esperar. La silla vacía quedó frente al salón; cuando apagaron las lámparas seguía acusando mi elección. [Outro] Quitaron las copas, doblaron manteles. La orquesta cerró su estuche marrón. Yo guardé la tarjeta dentro del bolsillo y dejé la silla mirando al salón.